Tengo un montón de años, pero ello no es impedimento para que continúe aprendiendo nuevas cosas. Es más; tengo el convencimiento de que, realmente, la vejez no existe. No, al menos, con la estructura matemática de caracter ordinal con la que la sociedad actual clasifica a las personas. En consecuencia, a pesar de mi edad, no me siento identificada con lo que se viene denominando tercera edad.
Existe ¿para qué negarlo? un ciclo biológico para todos los seres vivos. No voy a detenerme en este tema por el momento, pero parece cierto que, en la realidad práctica, hemos de admitir que lo verdaderamente importante no son los años, sino lo que se hace con ellos.
Con esta filosofía, y el optimismo racional que es en mí característico, comienzo la andadura por el paseo de esta nueva experiencia que para mí son los blogs.